07/07/2017

Marsili, el Maratonista!

Marsili, el Maratonista!El hombre se auto caratuló El Maratonista, desplazando de este calificativo a esos Bikila Abebe, Kiprochke o Satopek, a la flaca Paula Radcliffe, personajes que se esmeran por cubrir la mítica distancia en el menor tiempo posible.
El Maratonista con su autoestima entra en el recorrido con la soberbia intacta para encontrar la ansiada meta cuando la suerte quiera y el cuerpo -mas inteligente que el hombre- decida.
A medida que avanza en la competencia la estima se achica a medida que se agiganta el circuito y la distancia como una serpiente zigzagueante se estira para tornarse inalcanzable
El público quizás apabullado por la prensa creyó que maratonista hay uno solo lo vitorea a su paso y El Maratonista disfruta la estima de parientes público amigos y hasta se cree merecedor de tantas adulaciones que van de genio a super hombre, del pibe a viejo o viejo arrruinado con tres o cuatro erres para sonar mas cariñoso y a medida que los incentivos se multiplican El Maratonista siente que la fuerza se agota, se achica la resistencia y ya no alcanzan los vítores, solo queda la obsecuente paciencia de alcanzar la meta lejana, imposible, un calor húmedo lo envuelve y prefiere tirar la remera junto a las zapatillas que le apretujan los dedos, se quitaría los pantalones y los pudores lo contienen, camina unos trancos –diez, veinte-y vuelve al trote desgarbado, ya no escucha los vítores, la vista turbia apenas imagina el recorrido, el viento que se encapricha con afán lo sacude como fleco, marioneta, un impostor semi desnudo con pantalones cortos.
Un abrazo y muchas gracias por el aliento, un hermoso motivo para amar la vida

Por Omar Marsili
Autor de El Maratonista
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