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HISTORIA DEL EVENTO
La idea de la realización en Rosario de una maratón
de 42,195 Km., la “verdadera maratón”, nace en 1999.
La Asociación Rosarina de Atletismo, con el invalorable
apoyo del Banco Bisel en su calidad de sponsors, y poniendo
en práctica las ideas del maratonista Dr. Horacio Kapellu,
comienza un camino de organización de eventos de gran
transcendencia.
El éxito obtenido en las distintas pruebas realizadas sobre
distancias cortas y la experiencia adquirida posibilitaron
planificar el gran sueño para el año 2002.
Llegaba el momento de realizar la verdadera maratón.
Nuevamente con el patrocinio del Banco Bisel Crèdite
Agricole se fueron ultimando todo los detalles con meses de
anticipación.
Uno de las características principales sobre la que se
basaba el éxito de los eventos era la previsibilidad,
responsabilidad, respeto y esmero con la que se trabajaba.
Lamentablemente la grave crisis que afectó al país en los
primeros meses del 2002 (pesificación, corralito, etc.)
produjo la salida del país del mayor grupo inversor de
nuestro patrocinante exclusivo, siendo la entidad bancaria
intervenida por el Banco Central.
A escaso mes y días de la realización del evento y con la ya
totalidad de los corredores inscriptos y una abultada lista
de espera, tuvimos la noticia que el Banco no podría cumplir
en forma íntegra con su compromiso.
Fue allí que tomamos la firme decisión de continuar con el
proyecto y realizar el evento a pesar de las contingencias.
La medida fue aplaudida por los esforzados corredores que
venían de meses de preparación y de ver como se suspendían
eventos deportivos clásicos del país.
Sacando a relucir el espíritu de deportistas que nos animó
siempre y con el apoyo de mucha gente, entre los que jugó un
papel muy importante nuestras autoridades municipales y
provinciales, pudimos sacar adelante lo que resultó a la
postre la maratón más importante del año en la Argentina y
la de mayor cantidad de participantes realizada en el
interior del país.
El intendente municipal de Rosario Dr. Hermes Binner,
acompañado del Director de Deportes de la Provincia de Santa
Fe Lic. Raúl Araya, fue el encargado del disparo que dio
inicio a la competencia.
De un total de 1300 inscriptos, 752 corredores cumplieron
los 42,195 K del recorrido trazado junto la costa del
Paraná, pasando por el mercado Retro “La Huella” y el
coqueto Bv. Oroño
Todos ellos, como así también los más de 500 voluntarios,
fueron agasajados por la tarde en la “Maraton party” y
entrega de premios realizado en el Centro de la Juventud.
Para la segunda edición se comenzó a trabajar con mucho
tiempo de anticipación, pero con la incertidumbre propia de
no contar con apoyo económico.
Nuestros primeros volantes anunciaban “en la primera edición
se nos cayeron los sponsor, el país entró en un caos y la
hicimos igual y fue un éxito, por cuanto tenemos lo más
importante.... vos”.
Con la experiencia de lo que nos había tocado vivir para la
primera edición, salimos a promocionar la prueba prometiendo
menos de lo que pensábamos dar. De esta forma, por ejemplo,
la entrega de la remera recordatoria de la Maratón fue una
grata sorpresa para los esforzados corredores que arribaban
a la meta.
Con los meses se fueron sumando los sponsors y el apoyo
total del Grupo Televisión Litoral que a través de Canal 3,
Radio 2 y FM Vida dieron una cobertura muy amplia al evento,
posibilitando gran cantidad de público en todo el recorrido.
El balance fue óptimo, con 741 corredores llegando a la
meta, ante una multitud de espectadores que se había dado
cita al Monumento a la Bandera y que vibró cuando se
anunciaba el triunfo de la local Pamela Mahón por sobre la
brasilera Paula Brunetti.
Para las estadísticas quedará que participaron maratonistas
ingleses, israelitas, y de toda Sudamérica, y que el triunfo
le correspondió al atleta de los ñandúes Mario Aguilera, de
48 años de edad.

HISTORIA DE UNA HISTORIA por Carlos A. Molfino
Maraton 42 Km. "Dìa de la Bandera"
Globalización, estrés, vertiginosidad, egoísmo, premura,
materialismo, son -entre muchas otras- excusas muy a menudo
expuestas para justificar apatía, indiferencia, falta de
solidaridad, tiempo y compromiso, olvidos, ausencias,
escondrijos y abundantes similitudes por el estilo; pero,
mal que les pese a muchos, habemos un puñado de locos que
encontramos en todos aquellos pretendidos frenos, el
combustible mágico para embestir con mayor fuerza, y
fundamentalmente más convicción; optamos por caminar,
movernos, correr, hablar, interpelar, reclamar, exigir,
explicar, convencer y sumar, sabiendo y asumiendo con
claridad meridiana, que el riesgo de errores y
equivocaciones, de críticas y libelos, de mezquindades y
paranoias, estarán a la hora del día, agazapados en su
propia ignorancia, seguramente viviendo del erario público,
y privándonos durante décadas del crecimiento lógico que
esta ciudad merece. Ya no hay tiempo ni siquiera para
criticarlos. El avión en el que retornaba Horacio Kapellu de
la carrera de Nueva York aterrizó hace varios años; y junto
a este loco lindo vino el germen de: ¿por qué no
Rosario...?. Recuerdo que lo escuché con respeto, pero
incrédulo; no encontraba ningún punto comparativo entre
Nueva York y Rosario. Pero, fiel a su estilo, perseveró, se
sucedieron reuniones, charlas, los locos empezamos a ser
más, y aquel, embrión -ya incontenible- amenazaba ser planta
rápido. Empresarios que respaldaron, la Asociación
creciendo, autoridades que se animaron con ordenanzas y un
poco de apoyo; y como indica la lógica humana, fuimos
subiendo escalón por escalón, hasta que -casi sin darnos
demasiada cuenta- comprendimos que Rosario era Nueva York.
La receta hoy parece hasta sencilla, casi obvia, es un
compendio de las exigencias de Kapellu, a saber: “respeto
profundo por los corredores”, “la mayor cantidad y los
mejores premios”, “baños dignos”, “agua para hidratarse”,
“garantizar la fiscalización”, y poco más. Presencias cada
vez más nutridas y de lugares más lejanos, hasta la merecida
chapa de internacional. La posta está en marcha, arrancar
-tal vez lo más difícil- es una realidad palpable y
sustentada en el tiempo; respetuosamente, va siendo hora que
los rosarinos nos demos cuenta que muchas pruebas del primer
mundo, en este lapso tan breve no habían llegado a tanto, y
que todos tenemos una porción de la posibilidad y la
responsabilidad que dure y se perpetúe. En el final, tres
referencias: a) perdón por haberme referido, en este relato,
a mi mismo como partícipe de algunos hechos y
circunstancias, pero así lo siento de corazón; b) con
conciencia plena no abundé en nombres propios porque me
resulta imposible recordarlos a todos y esa injusticia del
olvido sería imperdonable; y c) un día el compositor y
cantor Alberto Cortéz me dijo al aire en una nota: “hay que
tener cuidado con los genios, porque a veces se hacen los
muertos”, vaya entonces -a manera de merecido
reconocimiento, recuerdo eterno y cariño profundo- para
quien reviste en esta historia de la historia, los mayores
logros y pergaminos, la Señora Susana Moreno, que sólo para
ver mejor las carreras, eligió mirar todas las pruebas unos
escalones más arriba.
CARLOS A. MOLFINO
Rosario, 25 de mayo de 2004 |